Descentralización y democracia

Descentralización y democracia: votaciones nacionales y subnacionales en Bolivia

Julio Ascarrunz*

RESUMEN

La competencia electoral en escenarios multinivel supone la existencia de distintos niveles institucionales, aunque con grados de congruencia diferentes. El presente trabajo describe la similitud de los apoyos electorales entre elecciones nacionales y elecciones municipales con el objetivo de explorar el impacto de la descentralización en los sistemas de partidos. Los resultados dan cuenta de un posible proceso de recentralización política en Bolivia, así como de un escenario de bajo impacto de las reformas de descentralización generales sobre la competencia partidaria. Con esto, la congruencia electoral entre niveles institucionales exhibe variaciones en el tiempo atribuibles a las reformas de descentralización exclusivamente político-electorales y/o a los cambios en la dinámica política nacional.

Los procesos electorales tienen como una de sus consecuencias directas la determinación de un tipo específico de sistema de partidos (Duverger, 1957; Nohlen, 1994), y aunque el criterio numérico no es el único (Sartori, 2005), sí es el más compartido por las principales tipologías que los estudian, en especial en perspectiva comparada (Mair, 2015). Así, el estudio de los sistemas de partidos ha sido objeto importante de la ciencia política, y su tratamiento significa el entendimiento de uno de los ejes centrales de las democracias modernas. Sin embargo, la crítica de muchos autores (Lago y Montero, 2010; Gibson y Suarez-Cao, 2010; Freidenberg y Suarez-Cao, 2012; Dosek y Freidenberg, 2013; Dosek, 2015; entre otros) hacia el “sesgo nacional” (Rokkan, 1970) con el que se aborda su estudio, ha dado paso en este último tiempo a repensar el tratamiento de los sistemas de partidos, otorgándole mayor importancia a los niveles subnacionales dentro de la vida política nacional.

Por su parte, la descentralización, como proceso de devolución de poder desde el Estado central hacia las entidades subnacionales, permite suponer variaciones horizontales (entre unidades subnacionales) y verticales (entre el Estado central y las entidades subnacionales). En este sentido, resulta útil definir la descentralización diferenciando en tres tipos: descentralización administrativa, descentralización fiscal, y descentralización política. El orden en que se desarrollan estos tres tipos marca el grado de poder que pueden tener las entidades y autoridades subnacionales (Falleti, 2005).

En este sentido, el presente trabajo explora el grado de congruencia[1] (Gibson y Suarez-Cao, 2010; Freidenberg y Suarez-Cao, 2012; Dosek y Freidenberg, 2013) entre las votaciones nacionales y las votaciones subnacionales, concretamente municipales. Se trata, pues, de un análisis de la dimensión vertical en la relación de los partidos y los sistemas de partidos (Dosek, 2015), donde se estudia cómo interactúan distintos niveles institucionales, toda vez que la sola presencia de procesos electorales por “debajo” del nivel central define a un sistema político como multinivel (Dosek y Freidenberg, 2013), aunque los niveles de congruencia entre dichos niveles puede ser variable.

El documento sigue con el desarrollo de un breve apartado metodológico que explica las herramientas de medición de estas similitudes o diferencias electorales entre niveles. Luego se describe cada una de las elecciones subnacionales desde el retorno a la democracia en 1982, con excepción del proceso electoral municipal de 1985 que derivó de la votación nacional y no tuvo ningún grado de autonomía. Un acápite siguiente traza la relación entre elecciones municipales y elecciones nacionales en su grado de congruencia. Finalmente, se exploran las votaciones nacionales y municipales de los partidos en los extremos de mayor y menor congruencia del sistema de partidos, obtenidos en la sección previa. El documento concluye con un resumen de los hallazgos y algunas recomendaciones sobre una posible agenda de investigación futura.

La descripción de los sistemas de partidos a nivel nacional se la realiza a partir de su criterio numérico, y se deja de lado la arista ideológica. Esto se realiza para poder tener mayor grado de comparación entre distritos distintos (municipios), que, además, tienen diferencias en el tiempo en cuanto al sistema electoral que utilizan. Así, se utiliza el Número Efectivo de Partidos[2] (Laakso y Taagepera, 1979) en su versión electoral y aplicada a cada unidad subnacional por separado, de esta manera, se obtiene el nivel de fragmentación electoral de cada provincia o municipio[3] en las elecciones de 1987 a 2015[4].

La congruencia multinivel de los sistemas de partidos a nivel nacional y municipal se mide a partir de la Medida de Congruencia[5] (Gibson y Suárez-Cao, 2010) y se toman los procesos electorales nacionales y municipales más próximos en tiempo entre sí: elecciones municipales 1987 con elecciones nacionales 1989; elecciones municipales 1989 con elecciones nacionales 1989; elecciones municipales 1991 con elecciones nacionales 1993; elecciones municipales 1993 con elecciones nacionales 1993; elecciones municipales 1995 con elecciones nacionales 1997; elecciones municipales 1999 con elecciones nacionales 2002; elecciones municipales 2004 con elecciones nacionales 2005; elecciones municipales 2010 con elecciones nacionales 2009; y elecciones municipales 2015 con elecciones nacionales 2014. De esta manera, a pesar de utilizar la misma fórmula, este trabajo se diferencia de otros estudios del sistema de partidos multinivel que toman a Bolivia como caso de comparación (Batlle, 2012) o caso de estudio (Pérez Mendieta, 2010), ya que amplía la cantidad de elecciones con el objetivo de observar una tendencia de más largo plazo, así como un análisis más detallado de los extremos.

Finalmente, el análisis de los extremos se hace a partir de lo identificado en la descripción de la congruencia multinivel y aplica, primero, el Índice de Disimilitud[6] (Johnston, 1980) para medir el nivel de congruencia de cada municipio por separado y, segundo, se analiza las votaciones nacionales y subnacionales de los partidos que hubiesen participado en ambos procesos electorales.

Desde el retorno a la democracia en 1982, Bolivia ha tenido nueve procesos electorales municipales separados de una elección nacional, sin embargo, estos procesos no fueron idénticos en el tiempo en tanto diseño institucional, ni tampoco entre ellos dentro de un mismo año en tanto resultados. Las cuatro primeras elecciones se caracterizan porque los gobiernos municipales se concentran en las capitales de departamento con mayor jerarquía, aunque con sistemas electorales diferentes, divisores impares en 1987, 1991, y 1993, y cociente simple en 1989 (TSE-PNUD, 2012); este periodo se puede caracterizar como de parlamentarismo subnacional, toda vez que la alcaldía la define el concejo municipal.

Las elecciones de 1995 se hicieron bajo la Participación Popular que, entre otras cosas, eliminaba la jerarquía institucional entre capitales de departamento, capitales de provincia y secciones de provincia. En tanto el sistema electoral, el diseño institucional se asemejó más a lo nacional y su lógica de “presidencialismo parlamentarizado” (Mayorga, 2001) donde si la candidatura no logra la mayoría absoluta, es el legislativo quien define el ganador. En este mismo sentido, el sistema para la elección del concejo pasó del método de divisores impares en 1995 al método de divisores pares para 1999 y 2004; esto en línea, también, con el sistema electoral nacional que cambió de fórmula en el mismo periodo.

Finalmente, para las elecciones 2010 y 2015, en el marco de las autonomías municipales, se separan las listas de candidatos de los que postulan al Ejecutivo (alcalde) de los que postulan al Legislativo (concejo), siendo los primeros escogidos por mayoría simple y los segundos electos a partir del método de divisores simples, dando continuidad a lo dispuesto desde las elecciones de 1999 en tanto elección de los concejos. De igual manera, como continuidad a pesar del nuevo marco regulatorio, se mantuvieron las disposiciones generales sobre la cantidad de miembros a elegir por cada municipio, definida según población y/o condición de capital de departamento. Por último, una disposición que marcó un punto de inflexión fue la Ley de Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas de 2004 que permitió que otras formas de organización política, además de los partidos nacionales, pudieran participar de los procesos electorales subnacionales.

Gráfico 1: Número Efectivo de Partidos (NEP) en elecciones municipales


Fuente: Elaboración propia con base en datos del Atlas Electoral de Bolivia (https://atlaselectoral.oep.org.bo/) y a partir de Laakso y Taagepera (1979)

Así como las elecciones tuvieron diferencias entre una y otra, los resultados también fueron variados inclusive dentro de un mismo proceso electoral. El Gráfico 1 exhibe el Número Efectivo de Partidos (NEP) electoral en cada municipio como medida de fragmentación de los apoyos electorales y permite observar las variaciones al interior de una misma elección. Cada punto representa a un municipio y los colores agrupan según un departamento determinado, a esto se suma que la gráfica superpone estos puntos con cajas que muestran la distribución general, permitiendo ver la mediana (línea horizontal dentro de las cajas) y los valores atípicos (puntos negros por fuera de las cajas). Las líneas punteadas verticales marcan dos hitos mencionados previamente: la Participación Popular en 1994 y la reforma constitucional que reconoce la autonomía municipal en 2009.

En términos generales puede observarse que las diferencias de votación entre municipios es una constante en toda la historia contemporánea de elecciones subnacionales. Esto permite reconocer que, en algún grado, cada unidad subnacional tiene su propio sistema de partidos en tanto cantidad de partidos que participan y que son votados, inclusive desde 1987. Por la posición de la mediana (línea horizontal al interior de cada caja) se observa que, desde la Participación Popular (1994), la distribución del NEP electoral en los municipios[7] mantiene la tendencia incremento de fragmentación media iniciada desde 1989, pero, por el tamaño de la caja y de las líneas verticales, así como por la mayor dispersión los puntos de colores, se observa que sí hubo impacto en la competencia política municipal. Estos dos elementos son indicativos de que la reforma de descentralización de la década de 1990 tuvo un efecto político-electoral en algunos o varios municipios de manera individual, que se dispersaron más hacia mayores niveles de fragmentación electoral, pero sin un efecto estructural todos los sistemas partidarios municipales.

Algo similar sucede con las reformas de 2004 a las instituciones de representación política. Es común que se piense esta elección municipal como la que fragmentó al extremo o inclusive atomizó la competencia electoral municipal debido a que la cantidad de fuerzas políticas en competencia pasó de no más de 18 organizaciones en el periodo previo a 423 partidos, agrupaciones ciudadanas, y pueblos indígenas en estos comicios. Sin embargo, pensar esta fragmentación en términos nacionales no revelan la realidad que muestra el Gráfico 1, donde se puede observar que efectivamente hay más municipios que experimentaron altos niveles de fragmentación electoral, sin embargo, los puntos medios (mediana y 50% de los municipios) están apenas por encima de las fragmentaciones de 1995 y por debajo de 1999. Esto indica que la presencia de otros tipos de organizaciones políticas más allá de los partidos nacionales no fragmentó la competencia política de manera estructural, solamente lo hizo en algunos municipios concretos.

Por último, las fragmentaciones en las elecciones municipales tras la reforma constitucional y la implementación del Estado autonómico son las más bajas de la historia electoral municipal democrática (desde 1987). Esto levanta dos hipótesis no excluyentes: la primera sugiere que desde 2009 Bolivia pasa por un proceso de recentralización del poder y está en línea con el trabajo de Eaton (2013), mientras que la segunda sugiere que la institucionalidad (reformas de descentralización) no tiene tanto impacto sobre la competencia electoral subnacional, o éste es cancelado por dinámicas políticas nacionales (predominancia de un partido a nivel nacional).

La sección anterior permitió evidenciar cómo se comporta cada municipio en una serie de procesos electorales con reglas y actores diferentes, sin embargo, es necesario reconocer que ninguna de esas elecciones se desarrolla en un marco de absoluta autonomía (formal o no formal) respecto de la política nacional. Así, este acápite se concentra en la relación entre los procesos electorales nacionales y los municipales en tanto congruencia o incongruencia de los resultados electorales.

Para “emparejar” una elección nacional con una elección municipal se aplicó una estrategia de dos pasos. En primera instancia se combinó los procesos electorales coincidentes en el tiempo desde los últimos celebrados (nacional 2014 y municipal 2015) hacia atrás. Esto provocó que dos comicios municipales (1987 y 1991) queden sueltos en la época previa a la Participación Popular donde las elecciones se desarrollaban cada dos años. A estas dos elecciones municipales se les aplicaron el segundo paso de emparejamiento, basado en la cercanía temporal con el proceso electoral nacional inmediato anterior o posterior.

Así, la relación quedó según lo expresado en la Tabla 1 a continuación.

Tabla 1: Emparejamiento de elecciones nacionales y municipales

Fuente: Elaboración propia

El grado de congruencia, como se dijo, se mide a partir de la Medida de Congruencia (Gibson y Suárez-Cao, 2010). La medida va de cero hacia arriba, donde los valores más bajos implican mayor congruencia, es decir lógicas de competencia similares entre lo nacional y lo municipal, y los valores más altos reflejan lógicas diferentes entre niveles institucionales (Pérez Mendieta, 2010; Freidenberg y Suárez-Cao, 2012; Dosek y Freidenberg, 2013).

Gráfico 2: Grado de congruencia entre elecciones nacionales y municipales

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Atlas Electoral de Bolivia (https://atlaselectoral.oep.org.bo/) y a partir de Gibson y Suárez-Cao (2010)

Los resultados de la medición, expuestos en el Gráfico 2, contradicen la tendencia de la competencia respecto de 2004, pero confirman lo observado respecto de 2010 y 2015. En el caso de 2004, el Gráfico 2 confirma que se trata del periodo menos congruente entre elecciones nacionales y elecciones municipales, lo que implica que los altos niveles de fragmentación en 1999 observados en la gráfica 1 fueron comunes en todo el sistema de partidos, tanto a nivel nacional como municipal, en cambio los altos niveles de fragmentación electoral de los comicios municipales de 2004 fueron una característica propia de este nivel institucional, diferenciado de la lógica de competencia a nivel nacional. Por su parte, las elecciones municipales de 2010 y de 2015 están entre los procesos más congruentes en relación con su elección nacional emparejada (2009 y 2014, respectivamente). Esto refleja que las lógicas de competencia fueron similares entre los comicios nacionales y los comicios municipales.

A partir de lo señalado anteriormente, queda que, de los nueve procesos electorales municipales desde 1982, con su respectiva elección nacional “emparejada”, el periodo de elecciones municipales 2004 y nacionales 2005 es el menos congruente, mientras que el periodo de comicios municipales 2015 y nacionales 2014 fue el más congruente. Estos dos extremos se analizan a continuación. Primero a partir del análisis de disimilitud en cada municipio y, segundo, a partir de las proporciones de voto de los partidos con doble competencia.

Gráfico 3: Disimilitud por municipio, según proceso electoral

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Atlas Electoral de Bolivia (https://atlaselectoral.oep.org.bo/) y a partir de Johnston (1980)

El Índice de Disimilitud (Johnston, 1980) es lo suficientemente flexible como para aplicar y medir los niveles de incongruencia o disimilitud no solamente de todo el sistema, sino de cada municipio por separado. Los valores resultantes se expresan en una escala porcentual, donde el 0% indica máxima similitud o congruencia y el 100% implica máxima disimilitud o incongruencia. El Gráfico 3 expone los resultados de estas dos mediciones para todos los municipios en los periodos definidos como los extremos de (in)congruencia. A partir de una comparación entre periodos es posible confirmar, a partir de otra medida y de manera general, que el periodo 2004-2005 fue menos congruente que el periodo 2015-2014. Sin embargo, al interior de cada periodo y observando los municipios de cada departamento, se aprecian algunas particularidades.

Por las pugnas regionales de las últimas décadas, es común pensar los procesos políticos subnacionales como más autónomos en los departamentos orientales (Pando, Beni, y Santa Cruz), sin embargo, a partir del Gráfico 3 se puede observar que Tarija, a partir de la posición de su caja y mediana, ha sido el departamento electoralmente más autónomo tanto en 2004-2005 como en 2015-2014, debido que presenta, de manera estructural, los niveles más altos de disimilitud entre elecciones nacionales y elecciones municipales. En cuanto a otros departamentos, los resultados de la medición desagregada indican que otro caso con altos niveles generales de autonomía electoral es el de La Paz que en 2004-2005 es el segundo menos congruente y en 2015-2014 es el tercero menos congruente. Por otra parte, Santa Cruz, aunque con mayor dispersión entre sus municipios, se posiciona como uno de los departamentos con mayor similitud entre las elecciones nacionales y las elecciones municipales, en 2004-2005 como el segundo más congruente y en 2015-2014 como el tercero más congruente.

Finalmente, se observa un cambio de tendencia entre el primer y el segundo periodo respecto de los otros departamentos. Mientras que para 2004-2005, además de Tarija, La Paz, y Santa Cruz que ya fueron mencionados, fueron los departamentos occidentales de Potosí y Oruro los que más diferenciaron su votación municipal de la nacional, para el periodo de 2015-2014 los más diferenciados fueron Beni y Pando. Estos valores, cabe recordar, indican las diferencias y similitudes de las votaciones en elecciones de distinto nivel, por lo que es posible inferir que Tarija tiene, en ambos periodos, el sistema de partidos subnacional electoralmente más autónomo.

Gráfico 4: Proporción de votación nacional y municipal (2005-2004) de partidos con doble competencia

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Atlas Electoral de Bolivia (https://atlaselectoral.oep.org.bo/)

En el periodo 2004-2005, solamente seis organizaciones políticas participaron tanto de los comicios municipales como de los nacionales. De estas seis fuerzas, una de ellas, PODEMOS, se conformó como una alianza que tenía como socios principales a ADN y PDC para las elecciones nacionales de 2005, los cuales habían competido un año antes por separado en la arena municipal. Así la votación subnacional de PODEMOS se obtuvo a partir de la suma de las votaciones de los dos principales socios de la coalición. Resulta llamativo que sean seis los partidos que entran en este análisis, debido a que a nivel nacional en 2005 participaron ocho fuerzas y, más llamativo aún, para las elecciones municipales 2004 hayan participado, esparcidas en todo el territorio, 423 organizaciones políticas.

Los resultados del Gráfico 4 indican que el MAS y PODEMOS fueron fuerzas primordialmente nacionales, mientras que NFR y UN fueron organizaciones principalmente municipales. Los casos del MIP y el MNR se posicionan al medio con una leve de los dos niveles institucionales, aunque con una leve inclinación más hacia lo municipal.

Gráfico 5: Proporción de votación nacional y municipal (2014-2015) de partidos con doble competencia

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Atlas Electoral de Bolivia (https://atlaselectoral.oep.org.bo/)

Por último, en el periodo de mayor congruencia, 2015-2014, solamente tres fuerzas políticas tuvieron participación en las elecciones nacionales y las municipales. El caso del MSM es peculiar porque su incorporación como parte de la gráfica responde a que para 2015, a pesar de la pérdida de personería jurídica del partido, toda la organización se reestructuró en torno a SOL.BO; esta similitud cualitativa provoca su entrada en el análisis. El caso de UD, similar al de PODEMOS en el periodo 2004-2005, responde a una alianza nacional que no se mantuvo (al menos no en todo el territorio) para las subnacionales, por lo que los valores para las municipales son resultado de la agregación de los votos de UN y Demócratas. En este gráfico no entran otros dos partidos nacionales y 115 organizaciones subnacionales.

Los resultados exhiben la tendencia de alto rendimiento subnacional de MSM/SOL.BO y su baja performance nacional, indicando que el salto cualitativo de una arena a otra no es automático. Por su parte, aunque con claras diferencias porcentuales entre el MAS y UD (MAS con apoyos electorales más altos y UD con apoyos electorales más bajos), ambos partidos tienen una predominancia nacional y su votación municipal disminuye en varios de los municipios.

El trabajo ha podido confirmar, en primera instancia, las variaciones entre municipios al interior de una misma elección municipal. Esto ha desembocado en dos hipótesis, una sobre un posible proceso de recentralización (Eaton, 2013) y la otra sobre el poco impacto de las reformas de descentralización bolivianas sobre la competencia electoral. En segundo término, se ha evidenciado que algunos de estos procesos estuvieron marcados por votaciones congruentes con relación a las elecciones nacionales más próximas en el tiempo, mientras que otros comicios han tendido a separar las lógicas estructurales de una elección nacional y una elección municipal celebradas en el mismo espacio. Esto provoca pensar que la hipótesis de la recentralización, a pesar de la formalidad de las autonomías municipales, se sostiene; por su parte, se diluye la hipótesis del bajo impacto las reformas de descentralización, diferenciando medidas generales de descentralización de aquellas puramente políticas, tal como la de 2004.

Por último, el análisis de los extremos pone a Tarija como el departamento con menor congruencia respecto del nivel nacional, a La Paz dentro de los menos congruentes, y a Santa Cruz dentro de los más congruentes; el resto de los departamentos fluctúan entre sí y en el tiempo. Finalmente, el análisis por partidos descarta la posible explicación de que la congruencia o incongruencia de los extremos se deba a que partidos diferentes/similares sean las que provocan los resultados de las medidas, y, más bien, apuntan a pensar que no son las organizaciones, sino las lógicas de competencia las que provocan mayor congruencia en los últimos años.

Todo esto provoca la diferenciación de los tipos de descentralización propuestos por Falleti (2005) y su impacto sobre la competencia electoral. De igual manera, se abre la posibilidad a pensar en los efectos de la (in)congruencia del sistema de partidos, tanto para las entidades municipales como para el nivel nacional. En este sentido, se ponen de manifiesto temas como la gobernabilidad y gobernanza territoriales, las relaciones entre partidos, la estructura interna y estrategia de cada partido, o la emergencia de liderazgos cercanos al territorio y su capacidad/posibilidad de saltar a la arena nacional.

Finalmente, un tema pendiente en el estudio de los sistemas de partidos multinivel en Bolivia es la atención hacia los niveles departamentales. Aunque se han desarrollado algunas investigaciones al respecto (Ascarrunz, 2015 y 2017; Zegada y Brockmann, 2016), todavía queda pendiente el entendimiento de todo el sistema de partidos multinivel en su conjunto, a partir de esta novedad tripartita que no se inserta a cabalidad en lo federal ni tampoco en lo unitario (Barrios-Suvelza, 2019).

Ascarrunz, Julio (2015). “La relación nacional-departamental en Bolivia: una mirada multinivel al nuevo escenario político del país” en Politai: Revista de Ciencia Política, 10: 39-59.

Ascarrunz, Julio (2017). “Regiones y departamentos bajo la lupa: dinámicas multinivel de la competencia partidista en Perú y Bolivia” en Análisis Político, 20: 47-70.

Barrios-Suvelza, Franz Xavier (2019). “Neither unitary nor federal: Did Bolivians invent something new?” en International Political Science Review, 41 (3): 402-418.

Batlle, Margarita (2012). Sistemas de partidos multinivel en contextos unitarios en América Latina: los casos de Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia (1978- 2011). Tesis Doctoral. Universidad de Salamanca, Departamento de Derecho Público General. Área de Ciencia Política y de la Administración, Doctorado en Procesos Políticos Contemporáneos. Salamanca

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* Licenciado en Ciencia Política y Gestión Pública (UMSA) y Máster (egresado) en Estudios Electorales (UNSAM-Argentina). Es Secretario Académico de la Asociación Boliviana de Ciencia Política (ABCP) y Coordinador Académico del Proyecto “Derribando Mitos de la Democracia Boliviana”.

[1] La congruencia se define como los “niveles de similitud de los resultados electorales entre los distritos en los diferentes niveles de competencia.” (Dosek y Freidenberg, 2013: 164).

[2] La fórmula es: NEP= 1/pi2, donde pi es la proporción de votos de un partido dado.

[3] El uso de datos desagregados a nivel provincial o municipal depende de la disponibilidad de datos del Atlas Electoral de Bolivia (https://atlaselectoral.oep.org.bo/#/) que además está en función del periodo del que se trate.

[4] Son un total de nueve elecciones municipales celebradas por separado de las elecciones nacionales desde el retorno a la democracia: 1987, 1989, 1991, 1993, 1995, 1999, 2004, 2010, y 2015.

[5] La fórmula es: MSD= [1/N * Σ (si − n)]2 + 1/(N-1) * Σ ([si –s]^2), donde N es el número de unidades subnacionales, si es el NEP de cada unidad en las elecciones subnacionales, n es el NEP en las elecciones nacionales, y s es el promedio del NEP en las elecciones subnacionales.

[6] La fórmula es: DIS= ½*Σ |XiN - XiR|, donde XiN es el resultado de un partido dado en las elecciones nacionales y XiR es el resultado del mismo partido en las elecciones subnacionales.

[7] Las elecciones de 1989 y 1993 usan datos a nivel provincial debido a que ese nivel de agregación es el disponible en el Atlas Electoral. Para todos los demás procesos electorales, los datos están a nivel municipal.

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